martes, 1 de agosto de 2017

Sanciones a Maduro . Fantasia o Realidad

El régimen chavista debe saber que su asalto al poder tendrá consecuencias. Como no podía ser de otra manera, la farsa organizada por Nicolás Maduro el pasado domingo en Venezuela ha obtenido un amplio rechazo internacional, empezando por los principales países de la región. Colombia, Panamá, Perú, Argentina, Brasil, México, Costa Rica y Chile han advertido que no reconocen la elección de una Asamblea Constituyente con la que Maduro pretende redactar una nueva Constitución a su medida y enterrar definitivamente a la democracia en su país.

 En términos idénticos se ha expresado la Organización de Estados Americanos. Perú ha convocado en Lima para el próximo 8 de agosto a casi todos los ministros de Exteriores de la región. Fuera de Latinoamérica, España, Estados Unidos, Suiza, el Parlamento Europeo y numerosas organizaciones no gubernamentales han recalcado su rechazo al montaje ideado por Maduro.

Es decir, numerosos Gobiernos, instituciones y organismos de países contrastadamente democráticos han condenado el desmantelamiento violento —desde el sábado por la noche se han producido al menos una decena de muertos, y más de un centenar desde que fueran convocados los polémicos comicios— de la legítima Asamblea Nacional venezolana elegida en diciembre de 2015. Incluso destacados simpatizantes del fallecido Hugo Chávez —artífice de la todavía vigente Constitución— consideran que Maduro ha traicionado el mandato que recibió y que ha provocado una ruptura irreparable con los 18 años precedentes de gobierno chavista en Venezuela.

Una ruptura en la que ni siquiera con las infladas cifras oficiales de participación —el Consejo Nacional Electoral (CNE) asegura que votó el 41,43% del censo mientras que la oposición rebaja ese dato hasta el 12%— se refleja que la mayoría de los venezolanos con derecho a voto decidiera participar en el proyecto de Maduro. De modo que el mandatario no goza de apoyo y credibilidad dentro ni fuera de su país.

Sin embargo, y como viene siendo habitual desde el comienzo de la crisis institucional y económica que arrasa Venezuela, esto no supone obstáculo alguno para que el gobernante chavista siga con sus planes autoritarios. Ahora Maduro amenaza con “tomar el mando” de la Fiscalía del Estado en una —otra— maniobra claramente ilegal de invasión del poder judicial por parte del Ejecutivo. En paralelo ha revelado que planea despojar de la inmunidad de la que legalmente gozan a los diputados opositores para someterlos a la justicia. Es decir: una llana y simple persecución y purga política.

No vale quedarse en lamentaciones ante el atentado a la democracia que se ha producido en Venezuela. Es necesaria una coordinada acción internacional que, sin dañar ni crear más dificultades al pueblo venezolano, haga sentir a los responsables del régimen que sus acciones no gozan de impunidad. Al contrario: van a tener importantes consecuencias personales. En este sentido, entre otras iniciativas, resultan particularmente acertadas las medidas de carácter sancionador contra las personas responsables de esta debacle. Maduro debe ser consciente de que no se saldrá con la suya.

Adios a la Democracia

Si alguien aún tenía dudas sobre la vía dictatorial que venía perfilando el proceso revolucionario venezolano, probablemente las disipó la noche del domingo cuando Tibisay Lucena , presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), anunció los resultados de la participación para la Asamblea Nacional Constituyente.

La cifra, así como lo reconoció con cinismo el presidente Nicolás Maduro en su alocución de victoria ante unos cuantos seguidores, fue sorprendente, inesperada y por lo mismo inverosímil, pues significó ni más ni menos que el poco carismático mandatario, en su peor nivel de popularidad y tras cuatro meses de una sistemática represión y la muerte de más de 100 manifestantes, logró increíblemente casi la misma votación que Hugo Chávez en la elección presidencial del 2012, en uno de sus mejores momentos de popularidad: 8,1 millones de votos entonces contra 7,5 de ahora.

Y así, mientras los datos de la oposición ubicaban apenas 2,2 millones de sufragios, el CNE anunciaba unas cifras de ensueño para Maduro, quien, con su constituyente plenipotenciaria, adelantó que levantará la inmunidad parlamentaria para “hacer justicia”, pondrá en orden la Fiscalía para sacar del camino a Luisa Ortega Díaz , la histórica dirigente de la entraña de Chávez que se ha opuesto a sus maniobras, e instalará lo que ha denominado el ‘Estado comunal’, una especie que no es del todo clara.

Parecían unos votos sacados del sombrero de Lucena, quien, ignorando lo que pasaba en las calles, se felicitó por unas elecciones tranquilas y sin traumatismo, como si no le hubieran dolido los 16 muertos que dejó la jornada y pusieron a esta elección en el lamentable primer lugar de las más violentas de la historia republicana del país.

Este inevitable salto al vacío del Gobierno se explica en la medida en que se percibe que ya no hay reversa en su proyecto, pues se entiende que si la cúpula chavista deja el poder, el destino para ellos será, inexorablemente, la cárcel o el exilio. En esa lógica, tienen que avanzar en un proyecto que les garantice impunidad mientras puedan resistir la formidable presión ciudadana y la vergüenza internacional, que a
yer subió un listón con la inclusión de Maduro en la lista de sancionados por el Tesoro de Estados Unidos y antes, por la decisión, tomada primero por Colombia y luego por otras naciones, de declarar su no reconocimiento de la constituyente o simplemente su condena a lo sucedido este 30 de julio, trágico para la democracia.

Maduro está, hoy por hoy, al nivel del sátrapa sirio Bashar al Asad , del eterno dictador de Zimbabue Robert Mugabe o del brutal líder norcoreano Kim Jong-un , todos sancionados directamente por Washington.

Pero, para varios observadores, esta constituyente puede ser para Maduro un tiro en el pie. Pues, bajo el liderazgo de Diosdado Cabello , esta asamblea superpoderosa podría, incluso, minar el mandato presidencial.

Tiempos oscuros vienen para Venezuela. Solo la resistencia digna y valerosa de su pueblo y, por qué no, la ajustada presión internacional harán que de este desastre que sembró Maduro brote la simiente de un nuevo país, por supuesto sin él.

sábado, 15 de abril de 2017

La salida está en la calle

En la batalla decisiva por América Latina, que se libra en Venezuela, las fuerzas democráticas han tomado ventaja. La narco-tiranía comunista ejercida por el gobierno títere está arrinconada.

1) No tiene apoyo internacional. Todos los países democráticos la condenan. La opinión pública mundial la rechaza.

2) No tiene apoyo popular. El pueblo está en contra suya por el colapso de la economía y la hiperinflación causante del empobrecimiento general.

3) Carece de legitimidad. Está vigente el acuerdo de la Asamblea Nacional fechado en octubre del año pasado que declaró roto el orden constitucional, lo que obliga a todos los ciudadanos, civiles y militares, investidos o no de autoridad, a restablecer su vigencia comenzando por desconocer la autoridad de Maduro.

4) La presidencia está constitucionalmente acéfala o vacante desde el 9 de enero cuando la AN declaró a Maduro en falta absoluta por abandono del cargo, convirtiéndose desde entonces en usurpador. Y lo seguirá siendo hasta que entregue el cargo a quien designe la AN para que lo ejerze durante 30 días, que es el lapso fijado por la Constitución para la elección del que deba ejercerlo hasta el 10 de enero 2019 cuando vencerá el período presidencial en curso.

5) También están acéfalos o vacantes los cargos ocupados por magistrados principales y suplentes del TSJ cuyos nombramientos fueron revocados por la AN el año pasado, teniéndoseles desde entonces como usurpadores.

6) La Iglesia Católica, poder fáctico, se ha definido contra la tiranía, y en forma categórica ha llamado a la lucha.

Al gobierno títere de Cuba, presidido por Maduro, sólo le queda de sostén el Alto Mando Militar, el poder fáctico armado. Pero el Alto Mando Militar es apenas la aristocracia de la FAN. Y las rebeliones de 1945 y 1958 demostraron el divorcio que suele existir entre esta aristocracia y la que podríamos llamar mesocracia militar, que son los cuadros medios con mando de tropa. En las actuales circunstancias falta únicamente que la mesocracia militar se sume a las fuerzas democráticas para ganar la batalla decisiva.

El modo de lograr su incorporación, como se demostró en 1958, es adoptar la estrategia de la desobediencia civil activa y masiva, para cuya dirección conviene constituir un comando estratégico integrado por los partidos de LA SALIDA y la sociedad civil. Hablo de los partidos de LA SALIDA porque son los probados no-colaboracionistas. Proclives a esta alianza veía hasta ahora a María Corina Machado y VV, junto con Antonio Ledezma y su ABP. Celebro ahora ver en esta misma línea al VP de Leopoldo López. Es lo que deduzco de las últimas declaraciones Freddy Guevara. Faltaría formalizar la alianza con la sociedad civil representada por los asociaciones de independientes que ya existen nacionalmente y en estados, municipios y parroquias.

Lo que uniría a todos es la consigna simple: LA SALIDA ESTÁ EN LA CALLE, pero la calle como expresión de la DESOBEDIENCIA CIVIL ACTIVA Y MASIVA, adaptada a una estrategia de combate cuyo fin sea definir victoriosamente la batalla decisiva con la alianza cívico-militar.

En una tiranía no se pueden dar instrucciones ni de estrategia ni de organización por los medios de comunicación social. En una tiranía la resistencia debe ser clandestina, las instrucciones secretas y las movilizaciones sorpresivas.

Adelanto únicamente que el enemigo no está preparado para la guerra de movimientos al estilo popular. Sus fuerzas se manejan al estilo clásico: actúan como en las batallas del siglo XIX. No actuemos nosotros del mismo modo.

Estudien ustedes las estrategias que aplicamos los del 58 contra la anterior tiranía y las aplicadas después por la primavera árabe y antes por Toledo en Perú. Ahí encuentran la guía para el presente.

Y, por último, asuma cada uno el liderazgo de su entorno (familia, vecinos, colegas, compañeros) y espere el llamado.
LIBERACIÓN NACIONAL...

@felixmatos77


Venezuela es la Siria de América Latina: muerte y destrucción

Lo que está sucediendo en Venezuela en los últimos días, tenemos que verlo con máximo cuidado, porque sus orígenes están aproximados sobre lo que sucedió en Siria al comienzo de la guerra civil. De hecho, en Siria desde el inicio de este milenio siempre hubo voces que denunciaban desempleo, corrupción, delincuencia y diversos males sociales, hasta que llegada esta década, concretamente el 2011, un grupo de adolescentes dibujaron sendas consignas revolucionarias en la ciudad de Deraa, ubicada al sur de ese país.

Tal situación fue severamente castigada con represión y maltrato hacia los adolescentes por órganos de seguridad del Estado, lo cual desencadenó múltiples protestas populares, muchas de ellas exigiendo el llamado a elecciones, lo cual obligaba a realizar cambios constitucionales, pero tales protestas generaron mayor represión, incluyendo asesinatos de civiles, lo cual recrudeció las protestas sobre el mandatario Bashar Al Asad, solicitando su renuncia del poder.

A partir de allí, las tensiones fueron in crescendo y Al Asad, tratando de disminuir los conflictos internos, llamó a un referendo en 2012 para realizar modificaciones a la constitución al punto que lo que era un sistema unitario controlado por el Partido Baath Árabe Socialista, fue sustituido por un sistema “multipolar” de partidos políticos. No obstante, en virtud de que el referendo se hizo con la presencia de un solo partido, Al Asad ganó tal consulta con el 89% de los votos, en un país en donde el voto es obligatorio, lo cual fue denunciado como farsa y estafa electoral por sus opositores.

Por otra parte, el nuevo sistema electoral, prácticamente en nada cambia el anterior “sistema republicano”, porque el mismo aprobó un período presidencial de siete años con posibilidad de dos reelecciones inmediatas, sin carácter retroactivo para el actual período constitucional, lo cual equivale a decir, que Al Asad, pudiera comenzar de cero (luego de estar en el poder desde el 2000), sí resultara electo en nuevos comicios.

Lo insólito del nuevo esquema de partidos, es que éstos sólo puede conformarse bajo la aprobación de las condiciones políticas, económicas, sociales y técnicas que les sean impuestas por el propio gobierno (¿secuestro de poderes?), y para ser candidato presidencial, entre muchas barbaridades, como el tener mínimo el apoyo de 35 parlamentarios, (con un poder legislativo en total control del actual presidente), también se exige haber vivido cuando menos los últimos 10 años continuos en el país (aunque sea sirio por nacimiento) y no estar casado con mujer extranjera (¿xenofobia o autodeterminación de los pueblos?).

Esa situación incrementó la violencia en Siria, lo cual originó la formación de grupos rebeldes sobre un amplio espacio del territorio, que derivó no sólo en una lucha de carácter político, sino de tipo religioso entre la mayoría sunita del pueblo contra la minoría chiita-alauita de Bashar Al Asad, siendo esta la razón fundamental, desde la perspectiva de muchos analistas, por la cual el conflicto adquirió dimensiones extraterritoriales.

Según el mediador del conflicto de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para Siria, Staffan de Mistura, para 2016 la guerra civil llevaba un saldo de unos 400 mil muertos¹, lo cual resulta un exabrupto para un país que debería tener para este momento en promedio poco más de 20 millones de habitantes, pero en cambio, cifras de organismos de derechos humanos, sitúan en más de 5 millones el número de desplazados hacia otras latitudes del llamado Oriente Próximo y Europa, fundamentalmente Turquía, y cuyas imágenes de semejante tragedia, quedaron corroboradas con la muerte de Aylan², aquel niño que murió ahogado y cuyo cuerpo apareció sobre una costa.

Por supuesto, el último de los escándalos más repudiables tiene que ver con el empleo de armas químicas en los cuales habría fallecido un número aproximado de 100 civiles, y en cuyos hechos se acusan de manera mutua tanto el gobierno de Al Asad como los grupos rebeldes, el primero acusando a Trump, con el propósito de buscar una injerencia de Occidente en el conflicto, (en el cual por cierto, Rusia juega papel estelar) y los segundos, como una aberración del gobierno por mantenerse en el poder al tratar con dichas armas de disuadir sobre la creciente oposición.

Lo que ocurre en Siria, aunado con el ataque que Trump ordenó sobre dicho país en el cual murieron por “error” 18 militares aliados de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, siglas en inglés)³, así como empleando el arma “no nuclear” más poderosa sobre Afganistán, supuestamente para atacar al mal llamado y autodenominado Estado Islámico (ISIS, también siglas en inglés), sin obviar que éstos últimos continúan con fuerte presencia en Irak, y el aumento de sus ataques terroristas en Europa y otras partes del mundo, en donde hasta Rusia (aunque lo niegue por razones políticas) también fue objeto de embestidas mortales en sus instalaciones de transporte masivo, configuran un complejo escenario en las tensiones geopolíticas mundiales, sin olvidar que Corea del Norte se encuentra en el ojo del huracán.

Ante tal realidad, considero que el viaje que realizó Maduro a Rusia, además de motivos económicos y por venta de nuestra petrolera, tiene que ver con la necesidad de asesoría política y la posible intervención de Putin, en caso de que nuestro presidente arreciara sus decisiones en contra de la población, decretando un estado de “conmoción interna”, lo cual suspendería cualquier evento electoral en el corto plazo y agravaría desde mi perspectiva la situación venezolana hasta los niveles de conflicto que se iniciaron en Siria.

Los últimos hechos ocurridos en Venezuela se parecen mucho a los que desencadenaron la guerra civil en la nación árabe. Desde el desconocimiento hacia la Constitución, burlando las elecciones, la represión y el asesinato de civiles por parte de cuerpos de “seguridad” del Estado, la quiebra de la economía, el desconocimiento del poder legislativo e incluso, curiosamente, aunque digan que les han dado “libertad”, el hecho que haya habido adolescentes detenidos en una confusa acción en contra del presidente. Todas son situaciones que coinciden con lo sucedido en Siria antes y durante el conflicto.

Maduro tiene en Siria el ejemplo más palpable para la destrucción total de un país. Sólo llamando a elecciones de manera inmediata con un cronograma electoral definido o una Asamblea Nacional Constituyente (la cual considero, sería la mejor opción) y con una observación internacional aceptada por todo el país es posible encontrar un cauce para abrir espacios ante la crisis política. ¿O será que Maduro quiere convertir a Venezuela en la Siria de esta parte de nuestro continente? A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

sábado, 18 de marzo de 2017

Democratas vs Estatocracia

La incapacidad extrema de Nicolás Maduro para el inicio de 2017 ha reproducido en Venezuela el establecimiento de la estatocracia –léase el ejercicio del poder del militarismo- en todos los campos de acción del sistema político venezolano. El militarismo, en consecuencia, empleando de manera primitiva la lógica vertical y por mandato, es el responsable de maltratar, ofender, perseguir y asesinar a ciudadanos venezolanos demócratas que sufren la dictadura de la estatocracia. La estatocracia es el sistema impuesto por el presidente difunto que, de manera atorrante y anclado en el imaginario político real, creyó que podía cambiar las significaciones imaginarias sociales del venezolano democráta.

La estatocracia es el instrumento del comunismo primitivo para ejercer el dominio sobre la sociedad empleando la fuerza, su capacidad logística y las funciones de canalización, comunicación y expansión del elemento armado sobre la sociedad. Sociedad venezolana que para el inicio de 2017 carece de un plan todavía de participación política contendiente que le permita, vía operadores políticos conscientes, entender la brutalidad y gravedad de la acción del cuerpo armado como actor central del régimen. La precedente afirmación muestra la dictadura –casi tiranía- de un régimen que no tiene frenos para amedrentar, perseguir y vejar al ciudadano convencido de que la Constitución pudiera protegerle.

La estatocracia en Venezuela a partir del 20 de Octubre, cuando el régimen negó el derecho del voto a la mayoría de los venezolanos y con mayor saña después de la declaración del abandono del cargo de Nicolás Maduro y la activación del Comando Anti-Golpe y Paz, va a mostrar la brutalidad del militarismo como gobierno. Todo esto jefaturado y encabezado por Padrino López, el cual ha hecho sentir en el cuerpo societal tal grado de persecución, violencia política y represión que la masa social democrática del 6D terminó por sentirse espantada, atemorizada, invadida por el pesimismo, lo cual pareciera que muestra un cambio en sus significaciones imaginarias sociales como consecuencia de la brutalidad de Padrino López y su militarismo.

Grave variación de las significaciones imaginarias sociales son las acometidas por el militarismo con el fin de debilitar el gen democrático del venezolano. Ese militarismo perverso es el mismo responsable que con cobardía planificó y ejecutó los golpes del 4F y 27N, y que ahora en funciones de gobierno militarista e ideologizado por el socialismo, privilegia su imaginario político real empleando el hiato fuerza-violencia para tratar contener y neutralizar en un ambiente de “inacción política” a la Venezuela que parecía inhibida por la violencia del militarismo a la participación política contendiente.

Fracasa, no obstante, la estatocracia y este militarismo impune en su objetivo cuando las fuerzas morales de la ciudadanía, ante la maroma inviable impuesta por el Nicolás Maduro de la renovación de los partidos políticos, actuó y participó con valor ciudadano creando tal conmoción que el militarismo se muere de sorpresa al ver como refluye el gen democrático. Gen democrático que se dispone, casi por la vía de un automatismo del imaginario social, a reconstruir su significación fundamental como lo es la Constitución, el voto, el derecho a participar y un valor moral extraordinario que es la prioridad de la democracia como forma de vida. Es decir, anticipa de una vez la participación de la revalidación de los partidos políticos la derrota de la estatocracia

Los demócratas todos, y más de los que votaron el 6D de 2015 exigiendo un cambio, han decretado desde ya que fortalecerán sus significaciones imaginarias sociales para contener la tiranía del narco Estado y responderle cívicamente y con coraje a la estatocracia. Las significaciones imaginarias sociales del venezolano no han cambiado ni cambiarán, ante la emergencia de la dictadura; por el contrario, crecerán como una especial energía para contener el sofismo del militarismo mediante una nueva tesis que explique la autonomía de la sociedad venezolana y su disposición cívica para reponer la democracia.

Los demócratas como actores del sistema político en Venezuela han sido quizás uno de los más importantes desarrollos alcanzados de manera plana como colectividad por los venezolanos, que no obstante la perversión impuesta fundamentada en el engaño del 4F y 27N de 1992, comenzarán a comprender que las significaciones imaginarias de los venezolanos están instauradas en su magma. Están instauradas en su trayecto antropológico y entienden las virtudes de la libertad política y social como la gran razón para contener las perversiones marxistoides, que no tienen espacio en el imaginario político de los venezolanos y, en consecuencia, crecerán y adelantarán acciones para la reposición de la democracia que tiene como símbolo la Constitución y los valores de la dignidad y ética, propia de una país del siglo XXI.

Trump, no mates a la OEA!

Justo cuando la Organización de Estados Americanos (OEA) está liderando los esfuerzos regionales para restaurar la democracia en Venezuela, el presidente Donald Trump está pidiendo al Congreso drásticos recortes en las contribuciones de Estados Unidos a organizaciones internacionales que podrían paralizar la institución.

Trump está pidiendo una reduccion del 50 por ciento en los fondos para la Oficina de Organizaciones Internacionales del Departamento de Estado, que paga las cuotas estadounidenses a las Naciones Unidas, la OEA y otros grupos internacionales y regionales, según reportó la revista Foreign Policy.

Los recortes serían parte de una reducción del 37 por ciento del presupuesto del Departamento de Estado. Al mismo tiempo, Trump está pidiendo al Congreso un aumento de $54,000 millones para gastos militares, dijeron funcionarios estadounidenses.

Dejando a un lado el hecho de que la diplomacia y el “poder blando” son mucho más baratos y efectivos que el gasto militar, los recortes propuestos por Trump difícilmente podrían venir en un peor momento para América Latina.

La OEA se ha convertido en la mejor opción de la región para restablecer la democracia en Venezuela después de que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, tomó la iniciativa de pedir a los países latinoamericanos que apliquen la Carta Democrática de la organización contra el régimen autoritario de Venezuela.

A principios de esta semana, Almagro pidió a los países miembros de la OEA que den al régimen venezolano un ultimátum de 30 días para convocar elecciones generales y liberar a los prisioneros políticos. Si Venezuela no cumple, los países miembros de la OEA deben suspender a ese país de la organización, dijo Almagro.

Las sanciones diplomáticas regionales son la manera más efectiva de ejercer presión sobre el gobernante venezolano Nicolás Maduro, ya que a diferencia de las declaraciones públicas de Washington –que Maduro puede desechar fácilmente tildándolas de “agresiones imperialistas”– las medidas de otros países le quitan legitimidad al gobernante venezolano en su propio país, me dicen diplomáticos latinoamericanos.

En los últimos años, las sanciones diplomáticas regionales provocaron la caída de gobiernos autoritarios en Perú y Honduras.

La OEA ya está operando con un presupuesto mínimo tras un recorte del 12 por ciento el año pasado. La organización se vería incapacitada si se ve obligada a someterse a una nueva ronda de recortes, me dicen funcionarios de la organización.

Estados Unidos aporta $50 millones anuales al presupuesto de la OEA, seguido por Brasil con casi $11 millones y Canadá con $9 millones. Pero las cuotas anuales de Estados Unidos a la OEA son minúsculas comparadas con los casi $ 3,000 millones en contribuciones anuales estadounidenses a las fuerzas de paz y a las agencias de las Naciones Unidas.

Con su presupuesto limitado, la OEA monitorea elecciones en toda la región –como las próximas elecciones del 2 de abril en Ecuador–, coordina esfuerzos regionales contra las drogas y la lucha contra la corrupción, e investiga abusos a los derechos humanos con su Comisión de Derechos Humanos.

“Sería un error terrible recortar el financiamiento para la OEA”, dice Roger Noriega, un conservador que dirigió la oficina de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado en la administración de George W. Bush. “Estados Unidos estaría diezmando la única organización que probablemente puede ayudar a Venezuela y a muchos otros países”.

Mi opinión: Es cierto que la OEA tiene sus propias contradicciones. Me cuesta entender, por ejemplo, por qué Almagro propone la suspensión de Venezuela de la organización y al mismo tiempo pide la readmisión de Cuba, una dictadura que no ha permitido elecciones libres en casi seis décadas.

Pero, más allá de sus contradicciones, la OEA de Almagro se ha convertido en un actor político muy positivo para la defensa de la democracia en el continente.

Todos sabemos que a Trump no le importa mucho la América Latina –su Departamento de Estado aún no ha nombrado a un funcionario a cargo de los asuntos regionales y la mayoría de las declaraciones de Trump sobre la región se han limitado a criticar a México y a los mexicanos– pero recortar los fondos de la OEA sería un gran error. Debería aumentarlos, en lugar de gastar más en armas y muros

La OEA de Almagro y el Jenga Venezolano...

El régimen chavista juega Jenga. Sí, Jenga, el juego de mesa que consiste en construir una torre con tres bloques de madera en cada piso, para luego seguir hacia arriba con piezas extraídas de los pisos inferiores. Se van colocando en la cima, lo cual desestabiliza gradualmente la estructura. Quien quita la pieza que produce el derrumbe del edificio, pierde.

El edificio de la democracia constitucional, esto es. Una a una, las piezas de dicha estructura han sido removidas por el gobierno mientras el juego continúa. Durante años, ha quitado el debido proceso, el derecho a la libertad de prensa, la independencia del poder judicial, la soberanía legislativa de la Asamblea Nacional, el derecho al disenso y la alternancia en el poder. Por nombrar unas pocas.

Pero gracias al desinterés de los otros jugadores, la ficción del diálogo y una respetable cantidad de colaboracionismo local e internacional, Maduro ha buscado—y sigue buscando—coronarse campeón de Jenga. Es decir, mantener el edificio en pie a pesar de sus cada vez más debilitados cimientos.

En mayo pasado, y por medio de un detallado informe, Luis Almagro desde la OEA le advirtió que el edificio era endeble y que, además, existía una directa relación causal entre el deterioro del mismo—o sea, la profunda degradación institucional—y la corrupción, la criminalidad, la pobreza y la crisis humanitaria.

Para tener una idea: la inflación es de 800%; el 52% de los venezolanos vive en extrema pobreza; la canasta alimentaria básica cuesta 15 salarios mínimos; el 73% de la población ha experimentado una perdida de peso de 8.7 kilos en promedio durante 2016; el consumo de proteínas ha caído; la mortalidad infantil es más alta que en Siria; y las redes sociales son farmacias virtuales donde se implora por las medicinas que los hospitales no tienen.

Pero Venezuela es modelo, dicen los funcionarios del gobierno. Almagro no lo creyó, ni en mayo ni ahora. En mayo su advertencia apeló al artículo 20 de la Carta Democrática. Ante una alteración del orden constitucional, el mismo instruye a los Estados miembros a “realizar una apreciación colectiva de la situación” y a “disponer la realización de las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática”.

Pero allí siguió Maduro jugando Jenga. Y su movida siguiente fue quitar otra pieza del cimiento del edificio: el derecho al voto, nada menos. De eso se trata la clausura del referéndum revocatorio y la suspensión indefinida de las elecciones regionales. Sin el voto, el régimen ha perdido su legitimidad de origen, la última migaja de legalidad que le quedaba. Y tal vez la última pieza que sostenía el edificio.

Esta semana Almagro se despachó con otro informe invocando el artículo 21 de la famosa Carta. Ello porque ya no se trata de una alteración del orden constitucional, sino de una ruptura del mismo. Ante tal ruptura y el fracaso de las gestiones diplomáticas (tomemos al remanido diálogo como sinónimo de diplomacia: ¿alguien puede decir que no ha fracasado?) el artículo 21 dice que se podría suspender a dicho Estado “de su derecho de participación en la OEA” con dos tercios de los votos, mientras “la Organización mantendrá sus gestiones diplomáticas para el restablecimiento de la democracia en el Estado Miembro afectado”.

Del artículo 20 al 21, Almagro subió la apuesta. No solo al gobierno de Venezuela, también a los demás países de la región; a los que no se hacen cargo de la crisis venezolana como una crisis del hemisferio entero; a los que se niegan a reconocer que, sin la ayuda internacional que el gobierno rechaza sistemáticamente, la tragedia humanitaria será exportada bajo la forma de una oleada de refugiados; y a los que no entienden que la Carta Democrática, que Caracas tanto teme, es un instrumento de diplomacia preventiva.

Pero Almagro también le sube la apuesta a la izquierda latinoamericana. Esa izquierda desmemoriada, conceptualmente perdida, desconectada de su propia historia y normativamente a la deriva. Es que cuando solo quede la resaca bolivariana—y con perdón de Bolívar, figura de la historia puesto a hacer política hoy—el discurso de la igualdad, el supuesto socialismo y la democracia plebiscitaria ya no tendrá significado alguno. El edificio habrá colapsado, no habrá más Jenga por jugar.

Será entonces el momento de reconstruir los valores progresistas a través de una manera democrática de hacer política, y eso sobre las ruinas institucionales y económicas, pero también éticas e intelectuales, que queden detrás. Esa es la otra inversión, de largo plazo, de Almagro y la Carta Democrática.

lunes, 14 de noviembre de 2016

El plan B para salir de Maduro...

Salir de Maduro de inmediato es deber de cristiano para salvar a los pobres de la hambruna y de la miseria, de la muerte por mengua o por la delincuencia, que vienen padeciendo. Es inhumano demorar su salida.
Venció el plazo para el PLAN A: salir de Maduro y de Cuba por vía electoral. No hay salida electoral. El revocatorio ha muerto. Es un cadáver insepulto que ya hiede. La MUD-AN debería reconocer el fallecimiento y proceder a enterrarlo. Y enseguida sumarse al PLAN B: salir de Maduro y de Cuba repitiendo el 19 de abril de 1810 y el 5 de julio de 1811 simultáneamente, lo que se produciría siguiendo el modelo estratégico de 1945 (iniciativa de militares a la cual se suman los civiles) o de 1958 (iniciativa civil a la cual se suman los militares). No hay otra salida cuando se ha cerrado la electoral para resolver la crisis terminal del sistema político, y con mayor razón cuando a la política se le suma la crisis terminal del modelo económico.

El PLAN B se ejecutaría siguiendo el modelo estratégico de 1958 si la AN hace lo que debió hacer en enero y tardíamente prometió para el 3-5 de noviembre: 1) Remover, deponer o destituir a Maduro en aplicación de los Arts. 333 y 350 de la Constitución, finalidad del procedimiento abierto para establecer su responsabilidad política; y 2) Convocar al pueblo a la calle en las ciudades del país para forzar a Maduro a irse acatando la decisión de la AN. Y, agréguese, ordenar a la FAN la ejecución si, a diferencia de Emparan, Maduro se resiste.

Si la AN no toma la iniciativa, la tomarán sin duda los militares patriotas y democráticos (que seguramente los hay porque siempre los ha habido) con apoyo de la sociedad civil, repitiendo el modelo estratégico de 1945, con sobrados motivos tanto constitucionales como socio-económicos y humanitarios.

 Son éstos últimos: 1) El sistema económico que nos ha impuesto Cuba ha colapsado. El país está en ruinas, sumido en estanflación brutal (recesión profunda con hiperinflación). La moneda nacional ha caído a 2.000 por dólar. El salario real por el suelo. La situación de todos, sobre todo de los pobres, empeora cada día.

2) El pueblo está padeciendo hambre. Los niños sufren de desnutrición severa. Se desmayan en las escuelas por debilidad extrema. Muchos no van a clases porque no tienen calzados. El desempleo se extiende. A los empleados no les alcanza el salario. Están matando de hambre a los pobres. Son cada día más los que hurgan en la basura buscando algo para sobrevivir.

 3) No hay medicinas. Los hipertensos están propensos a un ACV o un infarto. Los diabéticos no consiguen insulina. Cualquier enfermedad se convierte en tragedia. Los viejos no tienen cómo paliar sus achaques y dolencias. Los hospitales son tugurios en el último estado. Para los pocos hospitalizados no hay ni medicinas ni comidas. El pueblo está muriendo de mengua.

 4) Al que se escapa del hambre y sobrevive sin medicinas lo agarran los delincuentes, quitándole lo poco que lleva, a veces la bolsita de comida. Los pobres se hunden en la miseria azotados por todos los males que les han caído encima. Hay un estado de descomposición social.

5) La desigualdad social es abismal. Los corruptos saquean las riquezas nacionales haciendo ostentación de su latrocinio, mientras los pobres se hunden en la miseria. El narcotráfico en complicidad con las FARC ha corrompido todo, nos gobierna una narco-tiranía de milmillonarios en dólares, mientras los pobres no tienen para comer.

Hay un estado de descomposición moral. Están dadas todas las condiciones objetivas para la rebelión. Falta sólo el que tome la iniciativa, civil o militar, para actuar por razones humanitarias, fundándose por añadidura en la Constitución: 1) Recuperar la independencia y soberanía desalojando del poder al gobierno títere que nos ha impuesto Cuba (Art. 350); 2) Restablecer la vigencia efectiva de la Constitución dando el contragolpe constitucional al Golpe de Estado de Maduro (Art. 333); 3) Restituir el orden constitucional roto por el Golpe de Estado de Maduro, que sigue roto mientras no se lo restituya deponiendo al golpista, que por serlo se ha convertido en gobernante de facto (Arts. 333 y 350); 4) Reivindicar el ejercicio de la presidencia para los nacionales, ratificando la exclusión de extranjeros en el cargo (Arts. 41 y 227).

La ejecución del PLAN B ha comenzado. Ya está en el alma del pueblo, que ya sabe que no hay otra salida. Está, pues, abierto el espacio político para los audaces que decidan cumplir con el deber cristiano de socorrer al desvalido que es un pueblo padeciendo hambre y miseria.


lunes, 7 de noviembre de 2016

Diálogo o Retórica, los dos lados de la misma monena

El diálogo tiene su origen latino en la palabra dialogus que se refiere a una conversación entre dos o más individuos, que exponen sus ideas de modo alternativo para intercambiar posturas. Es decir, un diálogo es una discusión o contacto que surge con el propósito de lograr un acuerdo.

Después de la suspensión del Proceso de Referendo Revocatorio por el Consejo Nacional Electoral (CNE), en virtud de decisiones judiciales absolutamente sublevadas y luego de varias reuniones preparatorias con la intersección del Vaticano, la noche del domingo 30 de octubre en el Museo Alejandro Otero de La Rinconada, a petición del Gobierno, se instala formalmente una Mesa de Diálogo con Facilitación Internacional, con la única esperanza de mantener la paz en el país.

Es así como se constituyen y se preparan a dialogar, presidiendo la mesa, dentro de toda su benevolencia, Nicolás Maduro Moros, a su lado el representante de la Iglesia Monseñor Emir Paúl Tscherrig, imagen que en un principio deja en el ambiente un mal sabor. La impresión es que es el Gobierno quien tutela el proceso. Los mediadores además de la representación del Vaticano, Rodríguez Zapatero, Martin Torrijos y Leonel Fernández; por el Gobierno los actores de siempre, los hermanos Rodríguez, Elias Jaua y Roy Chaderton. Por el lado de la MUD, el Alcalde Carlos Ocariz, Chuo Torrealba, el Gobernador Henri Falcón y Timoteo Zambrano, representación que nos sorprendió a muchos porque en realidad esperábamos ver a Henrique Capriles y a Henry Ramos involucrados directamente y como garantes del proceso.

Así son las cosas. Se organizan en mesas de trabajo, a saber: 1) La mesa de la verdad, justicia, derechos humanos, represión de victimas y reconciliación integrada por: Zapatero, Luis Aquiles Moreno y Roy Chaderton, 2) La mesa del eje económico social integrada por: Leonel Fernández, Chuo Torrealba y Elías Jaua, 3) La mesa de la paz, respeto al estado de derecho y a la soberanía nacional, integrada por: Delsi Rodríguez, Timoteo Zambrano y Claudio María Celli y 4) La mesa de la generación de confianza y cronograma electoral a cargo de Carlos Ocariz, Jorge Rodríguez y Martin Torrijos.

Para la oposición los compromisos en estas mesas de dialogo están claros y son requisito indispensable para el próximo encuentro, que tendrá lugar el día viernes 11 de noviembre, a saber:

1. La solución electoral para la profunda crisis que vive el país a través de dos vías: la activación del Referendo Revocatorio y un acuerdo para unas elecciones adelantadas, en el corto plazo, igualmente que en el corto plazo se realicen las elecciones en el estado Amazonas.

2. Libertad para los presos políticos, con cronograma de liberación, que vuelvan los exiliados y la anulación de los procesos de persecución judiciales y administrativos a toda la dirigencia opositora y a todos los que están siendo perseguidos.

3. La reinstitucionalización de los poderes públicos en Venezuela, particularmente el Consejo Nacional Electoral (CNE) y Tribunal Supremo Justicia (TSJ), y que el Poder Legislativo tenga el peso que debe tener según la Constitución, la eliminación del desacato a la Asamblea Nacional por parte del Tribunal Supremo de Justicia.

4. La atención a víctimas producto de la crisis humanitaria en tiempo real. Promoción de una iniciativa urgente de apoyo a la población venezolana para lograr solidaridad en alimentos, medicinas para sectores específicos y urgentes. Personas que tienen enfermedades crónicas y un acuerdo nacional para mejorar el abastecimiento en alimentos y medicinas, y materias primas en nuestro país.

Una vez que se suspende la agenda de calle y el juicio político a Nicolás Maduro, la gente queda desconcertada, porque se había aclarado que esta continuaría de manera paralela al dialogo; así algunos inmersos en decepción y la ira cundieron entre miles, tal vez millones de opositores, se constituyen en adversarios de manera tajante, porque les luce que todo es una vil manipulación y que el Gobierno usa el diálogo para ganar tiempo y dejar todo igual que antes. Otros más optimistas llaman a la calma, y con fe dan un voto de confianza a los dirigentes opositores y a las reuniones, para evitar un derramamiento de sangre, y esperanzados advierten que sí se puede desde la condición de demócrata, negociar la salida de un régimen autoritario por la vía electoral.

Sin embargo, en Venezuela la situación de inestabilidad económica y social es realmente alarmante, y muy compleja de resolver a través del dialogo. Se hace necesario tomar medidas urgentes a los efectos de detener la inflación que avanza a pasos agigantados, la angustia no genera confianza, esa es la verdad, además que no existe garantía que esta estrategia llegue a feliz término.

Las condiciones de la oposición para sentarse en un proceso de diálogo o negociación nunca se dejaron claras desde el principio, aceptamos mediadores impuestos por el Gobierno y, extrañamente no hay representación de la OEA, que naturalmente serian mediadores confiables de este lado. De tal modo que no me luce a juzgar por su actitud, que el régimen se sienta débil o arrinconado desde ningún punto de vista o sienta que debe entregar, con el costo político que eso implica para ellos, simplemente porque no puede mantener la situación de crisis en la que nos mantiene sumidos a todos.

Lo cierto es que la MUD acepto el reto y sus consecuencias y se juega a Rosalinda, echando el resto al sentarse en una mesa de diálogo donde se impone el guabineo por parte del régimen, por lo que pueden pasar varias cosas, que el dialogo se torne violento, muera abruptamente, o continúe la manipulación, el chantaje electoral, intentando intercambiar presidenciales por regionales y liberando algunos detenidos o presos que igualmente ya estaban para salir, en una supuesta demostración de buena fe para el entendimiento.

En realidad todos apostamos por el bien del país, pero sobre todo que la verdad triunfe sobre la mentira y el bien sobre el mal, que se obtengan resultados en el corto plazo, porque del éxito o el fracaso de este proceso de dialogo depende ahora en mucho el futuro de nuestra Nación.

Solo le queda una via al Chavismo, el TERROR...

Los venezolanos estámos atrapados en el laberinto del chavismo y la oposición busca salidas para que la transición sea posible. Como suele suceder con gobiernos despóticos como el de Nicolás Maduro, los opositores han de defenderse con cautela de las maniobras oficialistas para provocar la división y debilitarlos.

Se trata de una vieja estrategia de la que se valen los regímenes abusivos para sabotear cualquier esfuerzo común que pueda resquebrajar el muro de la represión. Realmente Maduro y su segundo hombre fuerte, Diosdado Cabello, emplean sus recursos en mantenerse en el poder a costa del bienestar de los venezolanos, que en estos momentos viven sumidos en la pobreza y el desaliento.

En medio de disensiones y tensiones internas, una vez más el bloque opositor que comprende la Mesa de Unidad Democrática (MUD) se dispone a explorar un resquicio que pueda propiciar el cambio. En esta ocasión, con la intervención del Vaticano, oficialismo y oposición tienen previsto reunirse el 11 de noviembre con la intención de iniciar un diálogo que, por otra parte, Maduro entorpece a todas horas con declaraciones amenazantes.

La MUD tiene como objetivos principales que se celebre el revocatorio contra el mandatario o elecciones a principios del año entrante, la libertad de todos los presos políticos, el regreso de los exiliados y que se solucione la grave crisis económica y alimentaria que padece el país. Sus portavoces aseguran que serán transparentes en este proceso y el propio alcalde opositor de El Hatillo, David Smolansky, ha señalado: “Llegaremos a Miraflores con votos y presión de calle”.

En efecto, la oposición pone el acento en la resistencia cívica, las manifestaciones pacíficas y la senda de las urnas para restaurar los valores democráticos que se han erosionado bajo la revolución bolivariana que se enquistó con el triunfo del desaparecido Hugo Chávez. Desde entonces los adversarios del chavismo han vagado en un desierto minado por la aplastante maquinaria oficialista, pero han cosechado logros como la mayoría en el parlamento y la fuerza moral de presos políticos como el líder de Voluntad Popular Leopoldo López, hoy un referente mundial que cuenta con la solidaridad de gobiernos extranjeros y organizaciones de derechos humanos.

Es lógico y previsible que en el seno de la MUD y entre las fuerzas opositoras haya recelo ante la posibilidad de un diálogo con un régimen tramposo, cuyo objetivo es atornillarse al poder y al enriquecimiento ilícito de aquí a la eternidad. Nadie debe llamarse a engaño con personajes como Maduro, Cabello o el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, a cargo recientemente de dirigir las turbas de repudio que irrumpieron en el pleno de la Asamblea Nacional. El propio gobernante ha afirmado que no sale “ni con votos ni con balas”, y a pocos días del encuentro militariza la capital en una escalada represiva.

El único músculo que flexiona Maduro es el del terror, sacando a la calle a la policía política y bandas paramilitares. A su vez, en este momento de impasse la oposición temporalmente renuncia a marchar a Miraflores y apuesta por sentarse a la mesa con la intención de que no haya “condiciones” para dialogar. Es un pulso en el que, si es que se produce dicha reunión, se medirán las fuerzas de una oposición que lucha por el cambio y un gobierno que defiende el inmovilismo.

Es evidente que las fuerzas democráticas están en clara desventaja, pero no es menos cierto que el chavismo es víctima de su propio fracaso, incapaz de solucionar la grave situación que atraviesa el país. Hasta ahora su único fin es el de atrincherarse en el poder repitiendo que sus enemigos “no volverán” al palacio de gobierno. Una pírrica victoria para quienes condenan a la población al hambre y la desesperanza.

Es muy posible que los esfuerzos por dialogar no salgan adelante ni con la bendición del Papa, pero la oposición agotará también esa alternativa antes de volver a las calles para desafiar al despropósito chavista. Por lo pronto, Maduro conjura su proverbial ineptitud en un insólito programa radial marcando pasos de salsa. Tarde o temprano dará un traspié.